Desde el momento en el cual una persona decide dedicarse al mundo del Trading, tiene que asumir que el precio más caro a pagar será el tiempo a transcurrir desde ese punto de inicio hasta el momento en el que adquiere la consistencia necesaria para convertirse en un trader profesional.

Podemos hacer distinción en tres etapas que se tendrán que superar para adquirir esta consistencia:

En primer lugar el trader tiene que conocerse a sí mismo, es decir, tendrá que definir que tipo de trader es, si se siente más a gusto en las operaciones a largo plazo o a corto plazo, si prefiere tomar posiciones alcistas o bajistas…

Además de definir aquellas situaciones en las cuales se siente más cómodo, deberá de marcarse una serie de premisas que se deben de dar en el mercado para poder tomar una posición, es decir, crear una estrategia de inversión. En esta, a parte de marcar todos los puntos que nos llevarían a realizar la entrada, se deberá de estipular el como comportarse ante los movimientos que el mercado haga tras nuestra entrada. A esto lo definiremos como nuestra gestión, en la cual marcaremos nuestros puntos de salida, ya sea nuestro objetivo de beneficios o nuestro nivel de perdidas máximas a asumir.

Una vez tengamos definida, con todo lujo de detalles, nuestra estrategia (nosotros aconsejamos redactarla con pelos y señales para que no de lugar a dudas), pasaremos a probarla en una cuenta DEMO, donde comprobaremos su validez sin sufrir ningún daño ni económico ni psicológico. Para que la estrategia sea válida necesitaremos que al menos el 70% de nuestras operaciones sean ganadoras con un mínimo de 500 operaciones.

Tras comprobar en cuenta demo que tanto nuestra estrategia como nuestra gestión son válidas, podremos dar el paso a la cuenta real.

Una vez hayamos superados estos pasos, podríamos decir que nos encontramos en la etapa mecánica, en la cual aprenderemos a gestionar nuestras operaciones y nuestras emociones, adquiriremos confianza en nuestra estrategia y aprenderemos a pensar en probabilidad. Sabiendo que no todas nuestras operaciones van a ser ganadoras y que nuestro principal objetivo es que las operaciones perdedoras no repercutan de una forma reseñable en nuestro capital.

El gran escoyo para superar esta etapa es la psicología. Deberemos de alcanzar un nivel psicológico muy fuerte, siempre confiando en la estrategia, intentando mejorar la gestión y sin dejar que las pérdidas nos causen dolor y como consecuencia miedo al mercado, Este miedo nos puede llevar a actuar de forma inadecuada, a perdernos operaciones ganadoras o a salirnos del mercado con pocos beneficios por miedo a que la operación se convierta en perdedora.

Además de omitir ese mal sabor de boca que deja una operación perdedora, deberemos de aprender a controlar todas nuestras emociones, ya que pueden volverse en nuestra contra. La sensación contraria a este suceso es la euforia que sentimos al realizar una serie de operaciones ganadoras, posiblemente sea la más peligrosa, puesto que nos puede llevar a ampliar nuestro nivel de riesgo o a operar cuando no marca la estrategia y esto puede provocarnos pérdidas aun mayores.

Si conseguimos adquirir esas bases, omitir nuestros sentimientos, tanto negativos como positivos, podríamos decir que hemos superado la etapa mecánica y hemos entrado en una nueva fase, la etapa subjetiva.

En esta nueva etapa ya no sufrimos dolor psicológico, hemos asumido que nuestras pérdidas son simplemente un coste a asumir para poder obtener beneficios y cuando estos se den de una forma consecutiva, aprenderemos a disminuir nuestro nivel de riesgo para que cuando lleguen esa serie de operaciones perdedoras, repercutan de una forma menor a nuestro capital.

Deberemos de mejorar nuestra estrategia haciendo un balance de que patrones se repiten en nuestras operaciones perdedoras para evitar esas entradas y al mismo tiempo, optimizar nuestra gestión para que los beneficios sean cada vez mayores y las pérdidas cada vez menores.

En esta etapa adquiriremos un nivel de libertad que desconocíamos, ya que en la etapa anterior tendíamos a comprobar constantemente la evolución de nuestras operaciones y en la etapa subjetiva sabemos donde queremos salir de cada operación y no tendremos esa imperiosa necesidad de estar mirando el mercado constantemente.

Tras encontrarnos en este punto pasaremos, prácticamente sin darnos cuenta, a la siguiente etapa, la etapa intuitiva.

En esta etapa no solo conseguimos convertirnos en ganadores consistentes, ya que hemos desechado todos los puntos de nuestra estrategia que nos inducían a engaño, sino que además somos capaces de saber que marca nuestra estrategia en cada momento solo con mirar el gráfico de precios, sin ni siquiera apoyarnos en esa serie de herramientas que utilizábamos anteriormente, ya que habremos interiorizado nuestra estrategia de una forma mucho más intrínseca.

Es en este punto en el cual podremos decir, orgullosos de nosotros mismos, que hemos alcanzado nuestros objetivos y hemos conseguido convertirnos en traders profesionales.